"No queremos siquiera imaginar que se pueda interpretar como una decisión caprichosa y una respuesta apresurada frente al tema de la descertificación", dice el fiscal, Alfonso Valdivieso. ''Una decisión así es preocupante'', dice Gustavo Tobón Londoño.
Intempestivamente, en una decisión que originó el rechazo inmediato de voceros del Departamento de Estado de Estados Unidos, el gobierno de Colombia decidió suspender de manera unilateral tres años consecutivos de fumigación aérea de cultivos ilícitos.
El director Nacional de Estupefacientes, Joaquín Polo Montalvo, dijo ayer que de esa manera el Gobierno anunciaba "una revisión de la cooperación con Estados Unidos a raíz de la decisión de ese país de descertificar la lucha antidrogas de Colombia".
Sin embargo, en medio de la más completa confusión, el presidente Ernesto Samper sostuvo que era "temporal" y que se había tomado por razones científicas y técnicas (ver recuadro).
La canciller María Emma Mejía se abstuvo de comentar la decisión gubernamental y se limitó a expresar que sobre el tema de la fumigación se pronuncian los ministros de Justicia y Defensa.
Lo paradógico es que una de las seis condiciones de Washington para la recertificación de Colombia es la utilización de un herbicida granulado en reemplazo del glifosato para la fumigación de los cultivos de coca.
La medida, que tomó por sorpresa a especialistas en narcocultivos, gremios y hasta dirigentes políticos, originó la parálisis inmediata de las labores de fumigación de plantaciones de coca y amapola que venía desarrollando la Policía Antinarcóticos.
La Policía informó que tras conocerse la decisión de la administración Samper, las flotillas de aviones Turbo Trush y de helicópteros UH-1H que se encontraban cumpliendo labores de fumigación regresaron a sus bases y desde entonces permanecen en tierra.
Uno de los primeros en reaccionar enérgicamente fue el fiscal general de la Nación, Alfonso Valdivieso Sarmiento.
"La suspensión del proceso de fumigación de cultivos ilícitos no puede significar que Colombia haya desistido de uno de los medios indispensables para enfrentar la manera eficaz y efectiva el grave problema de la producción de narcóticos", dijo Valdivieso.
El Fiscal criticó que la decisión se hubiera tomado sin convocar al Consejo Nacional de Estupefacientes y advirtió sobre la interpretación y los alcances que puede tener esa decisión (ver comunicado).
Por su parte, el consejero presidencial para asuntos internacionales, Diego Cardona, dijo que con la decisión se busca "hacer un alto en el camino, por un corto tiempo, para evaluar la cooperación, los proyectos y los programas suscritos con Estados Unidos".
Agregó que el objetivo es "determinar sus bondades y las posibles alternativas, para efectuar las correcciones que sean necesarias''.
Cardona dijo que debe buscarse un nuevo mecanismo de verificación, mes a mes, con la participación de expertos y técnicos colombianos, y la contratación de satélites con otros países como Canadá o Francia para determinar la magnitud de los cultivos de coca y amapola en Colombia.
Distanciamiento
El director general de la Policía, general Rosso José Serrano, dijo que esa institución ya había tomado la iniciativa de pedir la suspensión de las labores de fumigación hasta tanto se hiciera un replanteamiento en la forma de medir las tareas de erradicación.
"Nosotros pedimos que nos dejaran hacer una revisión del proceso, porque necesitamos hacer una revisión y mirar qué funciona y qué no", dijo.
"Vamos a ver -agregó- por qué aumentó el número de hectáreas, a qué hora aumentó, por qué no sabíamos".
La verdad es que aunque la descertificación de Estados Unidos se convirtió en la gota que colmó la paciencia de la Policía Nacional, la luna de miel entre esta institución y el gobierno estadounidense comenzó a deteriorarse desde hace más de ocho meses.
Todo comenzó por las discrepancias en la escogencia del herbicida granulado para reemplazar el glifosato.
El distanciamiento se hizo más notorio cuando a mediados de febrero último Estados Unidos dio a conocer las pruebas satelitales que revelaban un aumento del 33 por ciento de los cultivos ilícitos durante 1996.
En Colombia, según el satélite de Estados Unidos hay alrededor de 67.000 hectáreas de coca y unas 7.000 de amapola.
La Policía Nacional no reconoció las cifras del satélite estadounidense y de inmediato el Gobierno anunció la contratación de un satélite francés o canadiense para hacer sus propias verificaciones.
Por el momento, no se sabe cuándo volverán a despegar los Turbo Trush.