'La corrupción ha disminuido en muy pequeña escala'
|
|
|
Ciro Gómez Leyva
La voz del líder histórico de los empresarios mexicanos, las palabras de Don Juan, tan agudas como en los tiempos de las batallas contra las simplificaciones del echeverrismo y los excesos del lopezportillismo. Quien escriba la biografía de Juan Sánchez Navarro seguramente incluirá dos frases expresadas en este bienio: "Sin estabilidad política olviden la estabilidad económica" y "Hay que estar con Zedillo, no nos queda de otra".
Hace un año usted dijo aquí: "Hay que estar con Zedillo, no nos queda de otra". ¿Cómo leer la frase hoy?
Se necesita que un grupo, o una persona, encabecen el tránsito a la democracia. Tenemos el ejemplo de España que, por fortuna, ha pasado muy bien a la democracia. Tuvieron al hombre, Suárez, y al Rey, desde luego. Y en Rusia no se entendería la eliminación del comunismo si no hubiera habido un hombre que mirara hacia el futuro. Tuvieron a Gorbachov.
¿Y en México?
Tengo la esperanza de que se concluya el proceso que todavía está en camino, que lo concluya precisamente el Presidente y algunos miembros del clan político. Tengo la esperanza, digamos, de que se convenzan que estamos en otros tiempos.
¿Hay que estar con Zedillo? ¿No nos queda de otra?
Veo pasos claros de Zedillo en el orden político, que es el más importante; veo bastantes aciertos, aunque con serias dificultades por los intereses creados. Pero él va caminando. Y no nos queda de otra, porque si no fuera así entonces el país se iría al caos.
¿No añora la clase política al gran tlatoani?
Durante muchos años yo pensé eso. Creí sinceramente que la estructura social y los antecedentes históricos de nuestro país exigían un presidencialismo fuerte, un tlatoani protagónico. Y como durante 60 años vivimos en paz, pues creíamos que esa era la manera de ser muy especial de nosotros los mexicanos. Pero las cosas han cambiado en el mundo y nosotros no somos ajenos a los grandes movimientos mundiales de la política.
¿No se sigue extrañando al padre todopoderoso?
Algunos dicen que esa añoranza al padre viene de la época de los aztecas y se hace más evidente durante el absolutismo español. A pesar de eso, creo que la corriente mundial es tan fuerte que no podremos quedarnos al margen. El retraso para México sería muy grave.
¿Estamos en condiciones de entender un nuevo liderazgo?
Creo que sí, si entendemos bien lo que es la democracia, si vamos en el camino de la democracia. Y aquí quiero subrayar: si vamos en el camino de la democracia, porque no lo hemos alcanzado todavía, sólo hemos subido unos cuantos escalones de esa gran pirámide que es la democracia.
¿Dónde están los líderes, dónde están los Juan Sánchez Navarro?
Juan Sánchez Navarro está aquí.
Me refiero a que cuando Juan Sánchez Navarro habla, la sociedad escucha. Para la clase de bienio que hemos vivido, uno hubiera esperado el surgimiento de nuevos liderazgos.
No, no se avizoran los nuevos. Los mexicanos estamos deseosos de que surjan líderes. Líderes políticos y líderes económicos, aunque creo que cada vez hay más empresarios modernos en México que tienen una visión totalmente moderna del mundo que vivimos.
¿Y en la política?
Electoralmente, cuando menos, ya no estamos en los años de Echeverría. El hecho de que ahora ya no exista el fraude, cuando menos patente, es un paso gigantesco. Y la oposición tiene una presencia real. El PRI ya no es el partido todopoderoso, el partido omnímodo que todo hacía y deshacía. Todo éso reanima, reanima mucho.
Usted ha sido categórico al señalar a los caciques como gran riesgo de la democracia. Imagínese hoy a los caciques del Estado de México, por dar un ejemplo. Ellos no deben estar nada reanimados con el fin de la era del carro completo.
Reanimados no están, pero si son inteligentes y leen los tiempos, porque hay que saber leer los tiempos, no deberían convertirse en obstáculo para el cambio.
¿Por qué tienen que ser inteligentes?
Porque si no, predominará el interés político sobre el interés de la nación.
Y a ellos qué. Su cultura, con la que se han fortalecido, enriquecido, es la del autoritarismo, la impunidad. ¿Por qué van a cambiar ahora?
Por una razón muy sencilla: el mundo ha cambiado. Y segunda: porque en México hay una necesidad indiscutible de variación en la vida nacional. Si son inteligentes, dirán: "ya tocamos fondo".
Enrique Krauze dijo que sin alternancia no habrá transición en México.
En la fase final del proceso de cambio se deben dar las condiciones para que haya alternancia; la alternancia como demostración de la voluntad popular expresada en una votación limpia.
Si el PRI gana en 97, en el 2000, no habrá alternancia, ¿no habrá transición?
No necesariamente. Tal vez Enrique esté pensando en el proceso de la sucesión presidencial...
La alternancia que celebrarían los votantes del PAN y el PRD.
Es importante.
Es una frase terriblemente injusta para el PRI: sin alternancia no hay transición.
Es muy justa. La modificación real hacia la democracia en México, la que sería la menos dolorosa para el proceso de cambio, sería que el PRI cambiara en sí mismo, y que esa transformación del PRI pudiera hacer que el PRI continuara. Ahora, yo dudo mucho que cambie, hay demasiados intereses.
Cito a Juan Sánchez Navarro: "Sin estabilidad política es imposible pensar en estabilidad económica". ¿Podríamos agregar que sin estabilidad política es imposible, completamente imposible pensar en el futuro?
Absolutamente imposible.
Pasando a otro tema, ¿recuerda un momento más grave en término de secuestros del que estamos viviendo?
No. Aunque recuerdo que a principio del gobierno de Porfirio Díaz se desató una ola de secuestros. Fue la época de los Bandidos de Río Frío, de los plagiarios mexicanos. Y recuerdo muy bien cuál fue la fórmula que usó Porfirio Díaz para acabar con ellos, y que quizás venga al cuento. Los secuestradores eran una plaga. Si usted ve los edificios de las haciendas mexicanas, están todos con astilleras para defenderse de los asaltos y demás. Pues un día, don Porfirio, que era un hombre muy inteligente, y quiero aclarar que yo no soy porfirista, dijo: voy a convertir a los asaltantes en miembros de los cuerpos rurales. Y al jefe de los Bandidos de Río Frío lo hizo coronel de los guardias rurales. Y así fue integrando sus cuerpos de seguridad al tiempo que mejoraba la economía.
Qué tiempos aquellos, don Juan. ¿Se imagina al procurador Lozano nombrando director de la judicial al jefe de la banda de La Víbora?
Sí, es imposible.
Es increíble lo que ha pasado. Veamos el caso más sonado: Morelos, el oriente de Morelos. Secuestran a pequeños empresarios, a sus familias, dos, tres veces, y terminan marchándose de ahí, cerrando sus negocios, es decir, cancelando 20, 30, 40 fuentes de empleo. Y el gobierno lo niega, lo convierte en tema tabú.
íMorelos es un caso! Esperemos que de aquí en adelante éso vaya disminuyendo si las condiciones económicas son propicias y se realiza la transformación política.
¿Percibe una disminución de la corrupción durante el bienio de Zedillo?
En muy pequeña escala.
¿Por qué, entonces, hay una percepción de que las cosas están cambiando?
Quizá ha habido unos casos en que se han puesto de relieve los delitos de corrupción y se han tomado medidas de persecución por parte de la autoridad. Y eso hace que digamos: bueno, que lo agarren para que no nos siga robando. Pero la corrupción ha disminuido en muy pequeña escala. Yo creo que el gobierno actual, no el futuro, necesita aplicar decididamente la ley, una ley adecuada a las circunstancias. Los delincuentes tienen que sentir el peso de la ley.
De cualquier forma, en términos de corrupción este país no parece ser el mismo de hace dos, tres, cuatro años.
Bueno, hacer una afirmación así de absoluta... Bueno... Hablando de corrupción... La corrupción estuvo en auge a finales del gobierno del presidente Salinas. Se ha corregido, ha habido un avance, sí. Esa es la percepción. Creo, sí, que en ese sentido estamos bastante mejor, pero nos falta mucho.
¿Qué falta?
La aplicación de la ley. Y ese no es un problema sólo del Ejecutivo, es un problema del Estado. Si el Poder Judicial cumple con lo que dice la ley, la ley se adapta a la realidad mexicana y el proceso de limpieza moral se producirá con mucha más prisa.
¿Cómo ha visto a las procuradurías?
He visto una actitud más firme de los procuradores, aunque limitados muchas veces por la invasión legal que impide que su acción se ejerza de acuerdo a la exigencia que pide el país en este momento.
¿A los medios de comunicación?
Hay un mayor y más vigoroso ejercicio de libertad en los medios. Vea usted las páginas de la prensa...
Escándalo tras escándalo tras escándalo.
íNo! Vea usted las entrevistas y los comentarios en radio, y en el mismo sentido, aunque más brevemente, en la televisión. Hay una mayor libertad. Y esa mayor libertad, a pesar de los excesos que siempre hay en esas situaciones, tiene muchos más beneficios para la sociedad que si no hubiera libertad.
En general ha sido usted muy optimista. Ha hablado mucho de cómo el mundo está cambiando, de cómo los tiempos están cambiando. ¿Y si se nos va el tren, Don Juan?
No dude, vamos a salir.
¿Como si fuera un acto de fe?
Las grandes cosas se hacen por la fe.
Ya dijo que no es porfirista y yo no me quiero poner en el papel de Creelman, ¿pero cree que la sociedad, los grupos intermedios, los empresarios, los medios informativos están listos para darle la vuelta a la página? ¿Está lista la sociedad para la democracia?
Totalmente lista, no. Está lista, sí, para transitar a un mercado libre. Lista, sí, para que el voto popular exprese la voluntad de un nuevo orden en el que pudiera presentarse la alternancia. Para eso, sí.
Y a partir de las señales que hemos podido percibir en estos dos años, ¿está preparado el poder para la democracia?
Yo creo que sí. Estamos mejorando. Si ve usted a los funcionarios actuales, los siente más seguros de que el camino es el mismo que hemos señalado en esta plática. Y conste que en el gobierno de Salinas hubo funcionarios de primerísima. Pero los actuales son más modestos, están más convencidos de que trabajan para un cambio general.
¿No es ése el estereotipo del zedillismo, el funcionario austero que no lo es tanto?
Ahí está el ejemplo del Príncipe desde la época medieval, léase Maquiavelo. El Príncipe es influyente y decisivo en la vida de una sociedad. El Presidente debe ser el ejemplo número uno en el orden económico, político, personal.
Es usted muy optimista. Pero allá afuera hay muchos rostros adustos, hay un gran sentimiento de desesperanza.
Yo diría que estamos en el 20 por ciento, que nos falta 80 para llegar a 100.
Eso ya no suena tan optimista.
Es que hace un año estábamos en cinco.
Adaptación de la entrevista transmitida por CNI3/Canal 40.
Ese ya había estado aquí
Huatulco. Unos entraron por Gardenia, otros por Bugambilia. A paso firme. Y tres días antes del Informe gritaron: "íSomos del EPR! íQueremos la cabeza de Zedillo!", y comenzaron a echar bala.
Reloj exacto en mano, divididos al menos en cinco grupos, los miembros del Ejército Popular Revolucionario le tundieron duro a La Crucecita, un poblado para turistas, lleno de restaurantes y tiendas de artesanías, a cinco kilómetros de la zona hotelera de Bahías de Huatulco.
Saldo final: 9 muertos y 5 heridos.
La Marina se quedó con los cuerpos de sus efectivos. Los otros seis cadáveres los acomodan en fila en una bodega sucia, casi al aire libre. Dos con uniforme de policía. Dos civiles. Dos con uniforme verde olivo.
"Ese ya había estado aquí", dictamina un funcionario judicial mientras hace en un cuaderno un inventario del guerrillero muerto: botas negras militares, calcetines y pantalón verdes, faja negra, chamarra verde oscura, bolsas para el parque. Y una leyenda escrita en la bolsa: "Pelotón 2. Marcos".
|
|
|
Copyright © 1996 Información Selectiva, S.A. de C.V. Todos los derechos reservados |
|