| El
fujimorismo se extingue en Perú a los 100 días del Gobierno
de transición de Valentín Paniagua
El
actual presidente obtiene en las encuestas un nivel de popularidad del
72%
LAURA PUERTAS
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Lima
El
Gobierno de transición peruano, liderado por el presidente Valentín
Paniagua, ha logrado cambiarle la cara al país. La lucha contra
la corrupción, la reinstitucionalización de la sociedad,
el retorno a la comunidad democrática internacional y la promesa
de elecciones libres y transparentes en abril, son sus mayores logros al
cumplirse 100 días de su mandato, iniciado el 16 de noviembre pasado.
Según el último estudio de la empresa Datum, Paniagua obtuvo
un nivel de popularidad del 72%, mientras que Javier Pérez de Cuéllar,
primer ministro y jefe de Gobierno, cuenta con un respaldo del 62%
Las
principales críticas se centran en la falta de iniciativa económica,
en el poco esfuerzo para capturar al ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos
y extraditar al ex presidente Alberto Fujimori, en la utilización
política de las pruebas del caso Montesinos y en la pasividad
respecto del tema penitenciario. El Gobierno de transición ha logrado,
sin embargo, un nivel alto de respaldo ciudadano, tras desvirtuar cada
una de los cuestionamientos.
Quien
no se ha podido salvar del rechazo es Fujimori, quien ya ni siquiera es
mencionado. Su último registro de porcentaje de popularidad y respaldo
data de noviembre, donde sólo un 9% de los peruanos le dio su apoyo,
después de haber obtenido -en su mejor momento, en setiembre de
1992- la aprobación del 81% de los peruanos.
Fujimori,
acusado
Fujimori
enfrenta, desde la comodidad de su exilio en Japón, una serie de
denuncias que lo involucran hasta del grave delito de traición a
la patria, según informó ayer el diario El Comercio.
El
informe preliminar de Pedro Morales, presidente de la comisión del
Congreso que investiga el destino de los fondos de la privatización,
declaró el jueves pasado que el exmandatario peruano podría
ser acusado de traición a la patria, por la compra irregular de
bienes y servicios de armamento entre 1992 y 2000. El mencionado congresista
informó que Fujimori llegó al extremo de dirigir personalmente
la adquisición de material bélico, marginando a las Fuerzas
Armadas y poniendo en peligro la seguridad nacional.
El
documento indica que, al igual que en el caso de la mafia rusa, en Perú
se implantó una sociedad de código para montar una organización
liderada por Fujimori y su ex asesor, Vladimiro Montesinos. Una forma corrupta
de gobierno que, para la compra de armas, utilizó decretos secretos,
rompió el trato usual de gobierno a gobierno y recurrió a
intermediarios privados, a los que se les ha encontrado vínculos
con Montesinos. Así, se pone al descubierto un nexo entre la privatización,
la compra de armas y el manejo de la deuda externa.
Fujimori
es una de las 327 personas investigadas por el procurador ad hoc del
caso Montesinos, José Ugaz, en la lucha contra la corrupción
emprendida por el Gobierno de Paniagua para la cual los vladivídeos
han jugado un papel literalmente estelar. Los 100 días del Gobierno
de Paniagua serán recordados, también, por aquellas cintas
que marcaron la historia peruana actual.
El
primer vladivídeo acabó con el Gobierno de Fujimori,
en setiembre pasado. La extraña pasión de Montesinos por
registrar todos sus actos, incluso los ilícitos, permitió
desarticular la mayor red de corrupción que se haya conocido en
el Perú. Tras las rejas se encuentras dos ex comandantes generales
del ejército, dos propietarios de un canal de televisión,
dos congresistas, varios oficiales del Ejército, así como
personajes claves del entorno familiar y empresarial de Montesinos. El
resultado hasta el momento: 26 detenidos, de un total de casi 100 personas
que deberán enfrentar procesos ante las autoridades judiciales.
Otro
de los compromisos del Gobierno de Paniagua es el de garantizar elecciones
libres y transparentes en abril próximo. Hasta ahora, ha pasado
el examen.
Eduardo
Stein, jefe de la Misión de la Organización de Estados Americanos
(OEA), calificó de positivo el proceso preparatorio de las elecciones.
"Muchos
tienen los ojos puestos en este proceso, porque del éxito que tengan
los peruanos en su transición democrática pacífica
depende mucho de lo que se pueda hacer en el resto del continente. En el
Perú se juega la validación real de la democracia, si sirve
el sistema democrático para nuestras sociedades o no", sentenció
Stein. |