ESTALLIDO
SOCIAL EN ARGENTINA
El
estallido social en Argentina obliga a dimitir al presidente De la Rúa
El
presidente argentino ofreció gobernar a los peronistas, que rechazaron
la propuesta
FRANCESC RELEA
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Buenos Aires
A
las ocho
de la tarde (hora argentina), el helicóptero presidencial con
Fernando de la Rúa a bordo despegó de la Casa Rosada en un
vuelo sin retorno. Poco antes, el presidente de la República Argentina
había remitido al presidente del Senado la carta de dimisión
que había escrito de puño y letra. Era el fin del Gobierno
de la Alianza, que después de 740 días no pudo cumplir más
de la mitad de su mandato y que deja el país sumido en una crisis
política, económica y social de proporciones gigantescas
que en las últimas 48 horas ha causado 22 muertos, medio centenar
de heridos y un millar de detenidos en los violentos enfrentamientos en
todo el país. En la calle, Buenos Aires vivió ayer una de
las jornadas más violentas que se recuerdan, con graves enfrentamientos
que causaron cinco muertos.
El
momento histórico recordó una escena similar vivida el 23
de marzo de 1976 cuando la entonces presidenta Isabel Estela Martínez
de Perón, derrocada por los militares golpistas, abandonó
el palacio desde la misma terraza en otro helicóptero. De la Rúa
dimitió cuando no había ninguna duda del rechazo de la oposición
peronista a aceptar su invitación a formar parte de un Gobierno
de unidad. Los principales líderes del Partido Justicialista (PJ)
estaban anoche reunidos en la provincia de San Luis.
Según
establece la Constitución, al estar vacante el puesto de vicepresidente,
asume el cargo el presidente del Senado, el peronista Ramón Puerta.
La Asamblea Legislativa (pleno del Congreso), convocada para esta mañana,
elegirá al presidente de transición entre todos los legisladores
y gobernadores. A partir de aquí se abren dos posibilidades: que
el nuevo jefe del Ejecutivo tenga mandato parlamentario para concluir la
legislatura, o que convoque elecciones anticipadas. El presidente de transición,
que será en cualquier caso del PJ, puede ser el propio Puerta, pero
anoche se barajaba el nombre del senador Eduardo Duhalde.
La
dimisión de De la Rúa abre un nuevo escenario, que en el
ámbito económico pondrá fin a la convertibilidad entre
el peso y el dólar que ha regido en Argentina durante la última
década. El plan de salvación que discutían anoche
los jefes peronistas contempla, además, la compensación de
todos aquellos argentinos que están endeudados en dólares,
un plan de ayuda social a los sectores más necesitados, el logro
del déficit cero para evitar que el tipo de cambio se dispare y
la reprogramación de la deuda externa con apoyo dentro y fuera de
Argentina.
Si
el programa es coherente tendrá el respaldo de los organismos financieros
como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los sectores productivos.
El directorio del Banco Central acordó anoche que hoy abran las
entidades de crédito, pero sólo para operar de manera restringida.
Se pagarán los salarios de jubilados, pero no habrá pagos
de importaciones ni se podrá cambiar moneda, para evitar la salida
masiva de depósitos, y garantizar las reservas en billetes que actualmente
llegan a 9.800 millones de dólares para garantizar el circulante.
En
la calle, Buenos Aires vivió una de las jornadas más violentas
que se recuerdan. Buena parte de la actividad comercial está paralizada
-el metro suspendió sus servicios a primera hora de la tarde.
El
presidente trató de mostrar firmeza a la hora de garantizar la paz
social, seriamente amenazada en estos momentos en el país, y justificó
el estado de sitio, decretado anteanoche. La medida de emergencia ha sido
desobedecida constantemente desde su anuncio, ya que las manifestaciones,
enfrentamientos violentos, asaltos y saqueos proliferan en distintos puntos.
La mayor batalla campal se produjo en los alrededores del palacio presidencial
de la Casa Rosada, donde estaba recluido el primer mandatario. Las fuerzas
policiales fueron desbordadas en repetidas ocasiones y actuaron con inusual
energía contra pequeños grupos que no se privaron de acciones
violentas. Escenas de guerrilla urbanas fueron constantes a lo largo de
todo el día en el llamado microcentro porteño.
"Pido
que se deponga la violencia", requirió De la Rúa. "No dejaré
que la violencia se enseñoree entre nosotros. Estoy para asegurar
la paz". Sus palabras contrastaban con la realidad que vivían las
calles de la capital.
Buenos
Aires amaneció después de la noche más larga en la
que ,por primera vez desde la década de los 50, la clase media salió
masivamente a la calle para exigir la dimisión del ministro de Economía,
Domingo Cavallo, que se produjo después de medianoche, y que fue
aceptada ayer por De la Rúa. Como ocurrió en otros países
de América Latina, por ejemplo en la caída del fujimorismo
en Perú, la movilización popular ha sido determinante en
Argentina para acelerar los cambios.
Tres
jueces se apresuraron a dictar sendas órdenes que impiden al ex
ministro salir del país, por presuntas causas pendientes en su contra. |