| "Los querían
blanquitos y recién nacidos"
Relato de uno de los testigos en la detención de nueve suboficiales
argentinos por el robo de niños
EL PAÍS, Madrid
"Los bebés se regalaban como gatitos", afirma en un relato
desgarrador uno de los testigos interrogados durante la investigación
por el robo de niños en la Base Naval de Mar del Plata, 400 kilómetros
al sur de Buenos Aires, durante la dictadura militar que sufrió
Argentina entre 1976 y 1983. Esta investigación provocó el
sábado el arresto de nueve suboficiales retirados de la Armada argentina.
El diario bonaerense Página12, que adelantó el sábado
la noticia, publicaba ayer algunos de los testimonios recogidos por la
juez María Servini de Cubría durante las investigaciones.
Manifestación de las Madres de la Plaza
de Mayo
ante unas instalaciones militares, en 1998 (Efe).
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Un oficial, "de apellido Vera", tenía "la ilusión de que
le dieran a un chico blanco, pero le quisieron dar uno que era medio negrito",
revela uno de los testigos. "Como no lo quiso, al bebé le hicieron
desaparecer. Esto se hizo bastantes veces. Los únicos chiquitos
que importaban eran los recién nacidos y si eran blanquitos", recoge
el periódico. Además, "a los más grandes siempre se
los sacaban de encima".
Esta declaración, efectuada por uno de los vecinos de los suboficiales
que presuntamente robaron hijos de detenidos-desaparecidos nacidos durante
la dictadura, no hace sino sacar a la luz una realidad que, según
el periódico, era conocida en toda la zona residencial de Las Toninas,
donde los hijos de militares "que eran botín de guerra eran un secreto
a voces".
La investigación cobra además especial relevancia porque
estas pesquisas podrían conducir a esclarecer el robo de otros niños,
hasta alcanzar los 20, lo que por primera vez podría probar que
la sustracción de menores fue sistemática: "Mataban a la
madre y distribuían a los bebés entre parejas ligadas a los
marinos". "Todos sabíamos que la señora de Policarpo Vázquez
[suboficial detenido en marzo] salía del edificio simulando estar
embarazada con una almohada a la altura de la panza", afirma uno de los
testigos. "Había un enfermero de apellido Romero. Éste ponía
la anestesia a los detenidos y luego los tiraba al mar", afirma otro de
los vecinos en referencia a Amadeo Romero, otro suboficial detenido. "Recuerdo
que la esposa de Díaz [otro suboficial, que huyó a Paraguay]
me dijo: 'Mi marido no me dejó llorar al bebé que perdí
porque enseguida me trajo una niña de no sé quién",
confirma otra de las testigos.
La orden de detención fue dictada por Servini de Cubría
a partir de una denuncia de las Abuelas de la Plaza de Mayo. En otra de
las causas iniciadas por las Abuelas de la Plaza de Mayo se encuentran
arrestados los ex presidentes Jorge Videla y Reynaldo Bignone, el ex jefe
de la Armada Emilio Massera, el ex general Carlos Guillermo Suárez
Mason y el ex capitán naval Jorge Tigre Acosta.
La operación de arresto de los nueve suboficiales fue desarrollada
por 20 gendarmes, que llegaron el sábado de madrugada a Mar del
Plata. Todos los detenidos cuentan con hijos nacidos entre 1976 y 1980,
niños que ahora tienen entre 23 y 27 años y que fueron inscritos
como propios por los suboficiales. Todos estos militares serán trasladados
a Buenos Aires, donde serán interrogados a partir de hoy. Hoy también
se estudiarán los documentos de identidad de los niños para
después practicar a los militares exámenes de ADN para determinar
la verdadera identidad de los bebés.
El robo de bebés no fue incluido entre los delitos eximidos por
las polémicas leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, por las
cuales se beneficiaron más de un millar y medio de miembros de las
fuerzas armadas y de seguridad acusados de violaciones de los derechos
humanos.
Un paso adelante hacia la justicia
EP, Madrid
La portavoz de las Madres de la Plaza de Mayo, Andrea Benítez,
califica de "paso hacia adelante en la justicia" las detenciones de los
nueve suboficiales de la Marina. "A estos niños nunca se les permitió
conocer su verdadero origen", explicó Benítez.
Además, destacó que estos secuestros de bebés se
conocían ya desde 1985, cuando comenzaron los juicios contra la
cúpula militar de la dictadura, pero que ahora han sido denunciados
ante la posibilidad de que se produzcan extradiciones de altos mandos militares
por parte de alguno de los países que investigan estos crímenes.
"No podemos cubrir con un silencio de olvido este asunto, porque los
criminales deben pagar por lo que hicieron", insiste Andrea Benítez.
"Se trata de crímenes contra la humanidad, delitos que no prescriben,
por los que sus autores deberían ir a prisión".
Para las Madres de la Plaza de Mayo, la justicia sigue siendo el principal
objetivo de su lucha. "La justicia debe ser un valor natural y no un objetivo
por el que siempre hay que luchar, con el sufrimiento de las personas".
La causa argentina del juez Garzón
EL PAÍS , Madrid
El 2 de noviembre, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón
notificó una resolución por la que procesaba a 98 autoridades
argentinas relacionadas con las juntas militares y la dictadura de aquel
país entre 1976 y 1983. Garzón inculpaba a los procesados
en los delitos de genocidio, terrorismo y torturas, ratificaba la prisión
provisional incondicional de 10 de los procesados y acordaba esa medida
cautelar para otros 87. Para todos ellos decretaba orden de busca y captura
internacional. En cambio, confirmaba la libertad provisional del ex capitán
de la Armada Adolfo Scilingo, que testificó sobre los vuelos
de la muerte, en los que los militares arrojaban al mar a los detenidos-desaparecidos.
Varios de estos 98 militares procesados por Garzón ya estaban
en arresto domiciliario por orden del juez argentino Adolfo Bagnasco, que
les procesó por el robo, retención y suplantación
de identidad de hijos de detenidas-desaparecidas durante la dictadura.
El pasado 5 de noviembre, la Fiscalía de la Audiencia Nacional
recurrió el procesamiento y la orden internacional de busca y captura
de los 98 militares argentinos decretados por Garzón, al que pidió
que archivase la causa por falta de competencia de la jurisdicción
española. El fiscal pedía a Garzón que levantara las
imputaciones y medidas cautelares dictadas. El 30 de diciembre, Garzón
ordenó la busca y captura internacional de 48 de los 98 militares
y policías argentinos procesados en noviembre por los delitos de
genocidio, terrorismo y tortura. Garzón ordenaba a la Interpol la
detención a efectos de extradición de estas personas. A partir
de ese momento, estas 48 personas no pueden abandonar Argentina bajo el
riesgo de que les suceda lo mismo que a Augusto Pinochet.
Sin embargo, la orden no tiene efectos prácticos en Argentina,
que no reconoce la jurisdicción española y cuyas autoridades
han señalado que las órdenes de Garzón no tendrán
allí "efectos operativos". |